TEA. EN ETAPAS DE ESTABILIDAD, NO CAMBIES EL DIAGNÓSTICO.

En el curso o trayectoria de vida y desarrollo de una persona dentro del espectro autista, podemos distinguir momentos de crisis, ajuste y estabilidad que se van repitiendo en distintas etapas de la vida, en realidad así es para todos, estemos o no dentro del TEA. Quiero explicar a qué me refiero.

En la etapa inicial, la posterior al diagnóstico, podríamos decir que entramos en una etapa de crisis que demanda una serie de acciones que buscan implementar las intervenciones oportunas que cada caso en particular demande. Además de eso ocurren una serie de ajustes en la vida de la familia que incluyen cuestiones laborales, de convivencia y otros aspectos muy diversos que dependen de las circunstancias particulares de cada familia.

Luego de esa etapa de crisis inicial, en la medida que nos adaptamos a la situación, logramos cierto ajuste, algunas veces muy exitoso, otras no tanto, pero es evidente que ya no se está en la etapa de crisis inicial.
Ese ajuste cada vez va extendiéndose a más áreas hasta que se logra la estabilidad (igualmente relativa o dependiendo de cada persona y familia en particular). Considero que vamos entrando a esa estabilidad entre uno y dos años después del diagnóstico.

Seguidamente aparece otro momento de necesarios ajustes: el ingreso a la escuela. Acá es a donde quiero llegar. Los escolares dentro del espectro autista con mejores habilidades adaptativas e intelectuales, parecen entrar en una etapa de estabilidad general una vez se ha encontrado una institución escolar apropiada, tema que no resulta fácil pero es posible. En muchos casos logran muy buena integración a su grupo escolar y los procesos de inclusión se hacen más fáciles, posibles y funcionales, reales en general (porque hay muchas inclusiones que solamente están en el papel, en la teoría, pero no en la realidad).

Claro, también ocurre que algunas familias viven una crisis casi permanente, con pocos ajustes y momentos de estabilidad a pesar de hacer grandes esfuerzos por lograrlo.

En ese momento se ve todo funcionando tan bien y nuestros chicos adquieren una serie de habilidades lingüísticas, sociales, despliegan una serie de adquisiciones o aprendizajes y surge, para los profesionales, un momento de duda y de tentación: ¿será en realidad que su diagnóstico era TEA? ¿No debería cambiar el diagnóstico?

La respuesta es:
– Si la duda es razonable, entonces investiga detenidamente. Es verdad que el diagnóstico de TEA tiene cierta inestabilidad, pero eso es en etapas iniciales, generalmente para los primeros seis meses o primer año posterior al diagnóstico, sin embargo siempre existe la posibilidad que aquello cambie y que en realidad el diagnóstico inicialmente planteado no sea el correcto. Pero para esto es necesario considerar lo siguiente:
a) Todo el historial y no basarnos solamente en los datos de un momento
b) La trayectoria del desarrollo general, del desarrollo lingüístico, social y motor
c) La valoración detenida de la presencia de criterios del TEA y el criterio clínico basado en la reflexión sobre toda la información disponible
d) El análisis detenido de la información actual y la observación precisa además del uso de algunos instrumentos de apoyo.

– Si no tienes suficientes argumentos, no caigas en la tentación. Esto no es algo que puedes ponerte por una temporada y quitártelo luego. El autismo es una condición de vida, una forma de ser y no debemos olvidar que el DSM-5 nos resalta el impacto que las exigencias ambientales pueden tener para la presentación de manifestaciones. A lo mejor se ha alcanzado un entorno apropiado en lo social en general, en el familiar y en el escolar y esto, al igual que en todos los Trastornos del Neurodesarrollo, mejora el desempéño general del escolar.

– No olvides que después de esa etapa de estabilidad, vendrá otra crisis y otro ajuste en la pubertad y el cambio a la escuela secundaria. Si se retiró el diagnóstico, puede que se tenga que volver a «poner» y en este tema no es «te quito y te pongo», vuelvo a lo anotado antes, es una condición de vida, una forma de ser, está en la esencia de las personas.

– No debemos dejar de tomar en cuenta el impacto positivo de las intervenciones en la mejoría de determinados patrones conductuales y en el logro de mejores habilidades adaptativas. De eso se trata, al final de cuentas. Entonces no es que cambie el diagnóstico, es que estamos observando el efecto positivo de todas las intervenciones que se han ido implementando a lo largo del tiempo.

FINAL
El autismo está en la naturaleza íntima de una persona. No se quita o se pone. Las circunstancias, es decir el contexto, pueden provocar que se expresen más algunos de sus signos característicos y manifestaciones asociadas (no nucleares de los TEA). Formular el diagnóstico requiere de mucha reflexión, retirarlo demanda mucho más.

Imagen de Prawny en Pixabay.

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