SE VAN QUEDANDO SOLOS…

A lo mejor esta no es la situación de tu hijo o de tu hija, pero si puede ser la de algunos chicos.
No me quiero referir solamente a los chicos dentro de los TEA, sino también a muchos chicos con TDAH, Trastorno de la Comunicación Social, Trastorno Específico del Aprendizaje Escolar, TEL y otros.

A pesar que los signos relacionados con los Trastornos del Neurodesarrollo son un poco más pronunciados en la infancia y niñez, dependiendo del diagnóstico, su pertenencia al grupo de su clase puede ser efectivo en muchos casos, también pueden tener un círculo de amistades de dimensiones variables, en cuanto al número de sus miembros. Pareciera ser que esas primeras etapas de la vida confieren cierta seguridad en el contexto social y la pertenencia espontánea o facilitada por los adultos u otros compañeros, se da y es satisfactoria.

La situación se torna un tanto crítica al llegar a la pubertad y adolescencia. Esto, independiente del nivel de sus habilidades adaptativas, desarrollo del lenguaje, habilidades cognitivas e intelectuales y otros aspectos.

La niñez llega a un punto final y de pronto, el chico con algún Trastorno del Neurodesarrollo (especialmente TEA) integrado o incluido, puede quedarse solo o muy solo. Los amigos y compañeros se alejan o desaparecen del todo.

Las fiestas de cumpleaños a las que son invitados van siendo cada vez menos o de hecho ya no hay invitaciones. La celebración que antes ocurría en la casa del agasajado o en algún restaurante, con participación de chicos y sus madres, a veces también de los padres, ya no ocurren, ahora son celebraciones de adolescentes, sin padres presentes por lo general.
La estructura y seguridad que daban los adultos acompañantes a la celebración, ya no está.
La diferencia en diversos aspectos de la interacción social, la relativa inmadurez que puede presentarse y otros aspectos, terminan dejándoles fuera del grupo de invitados.

En la escuela cada vez los profesores intervienen menos y los espacios de interacción dependen de cada chico y de sus recursos. Si los recursos de habilidades sociales y de lenguaje son limitados, la cuestión se va tornando más difícil. La afinidad para formar grupos es cada vez más notorias y esas pequeñas comunidades se van cerrando, la admisión de nuevos miembros no suele ser tan fácil. Terminamos con chicos solitarios que antes, a lo mejor, no lo eran.
– ¿Quíenes son tus amigos? -es una pregunta que podemos hacerles, cuando se puede preguntar.
– ¡Tengo muchos! -suele ser su respuesta, cuando la pueden dar.
Claro, nosotros sabemos que esos “muchos” a lo mejor se reduzca a “unos pocos” y, con mucha probabilidad, a “ninguno en realidad”. Les aprecian, les quieren, son sus compañeros de clase, pero amigos, probablemente no.

Y aparece otro reto complejo: el recurso del sarcasmo y doble sentido en el lenguaje al que recurren los adolescentes. Eso sumado a muchas expresiones descontextualizadas y otras que incorporan elementos propios del lenguaje extraño que se utiliza en medios electrónicos, expresiones importadas de otros idiomas. Entonces, para nuestros chicos con Trastornos del Neurodesarrollo la cuestión comunicativa se convierte en una barrera compleja, difícil de esquivar. Aunque tengan buenas habilidades comunicativas, la comunicación entre adolescentes es otra historia.

No tardan en aparecer aquellos que descubren la relativa inocencia de nuestros chicos y se aprovechan para hacer bromas de diferente tipo, incluso hasta cuestiones de verdadero acoso que resultan graciosas para algunos y que difícilmente se denuncian porque entre adolescentes existen códigos complejos que les hacen guardar en secreto diversidad de situaciones.

Les resulta difícil ser incluidos en el equipo de futbol o de cualquier otro deporte por la torpeza motriz que suele acompañar a algunos de los cuadros de los Trastornos del Neurodesarrollo, también es difícil su integración a grupos de trabajo, mucho más si esto implica reunirse fuera del horario escolar. “Nadie dice que no lo quieran y que no lo respeten…”, indica Maribel Ramos.

Habrá aquellos que puedan recurrir al desgastante recurso de la imitación y el camuflaje. Lograrán algo o mucho, pero, como dice Ma Fer Digu, “volverán a casa agotados”.

Así se van quedando solos.

A veces parece que no se enteran, pero si se enteran.
Otras veces muestran que se enteran y sienten el impacto de su soledad.
Pero, otras veces ellos deciden optar por esa soledad, como un mecanismo de “supervivencia”, citando nuevamente a Maribel Ramos, que agrega: “no venimos al mundo solo a sobrevivir”.

NO VENIMOS AL MUNDO SOLO A SOBREVIVIR
¿CÓMO AYUDARLES A SUPERAR ESA ETAPA?

No crear la burbuja social en la niñez y adolescencia. Ma Fer Digu se pregunta si es correcto mantenerles en la niñez en esa burbuja que les creamos los padres y los profesores. Esa burbuja nos da seguridad a los padres y permite mantener el entorno estructurado, es decir predicible para ellos y predecible para nosotros, es decir, satisface algunas necesidades importantes pero pudiera no ser la mejor medida de miras al futuro.
Hace unos años escribí un artículo cortito tomando como eje una idea del pedagogo español Bernabé Tierno y mencionaba la importancia del sentido de pertenencia. Pues bien, nuestros chicos con Trastornos del Neurodesarrollo logran ese sentido de pertenencia en la niñez, pero puede esfumarse en la adolescencia y permanecer así por el resto de la vida.

¿Qué podemos hacer nosotros? Me refiero a los padres porque en esta etapa de la vida nos toca tomar decisiones en nombre de ellos, ya luego tomarán las propias. Que se ilumine nuestra mente para romper la burbuja desde la niñez, así facilitamos un poco más las cosas cuando entren en la adolescencia con todos sus retos y exigencias.

– Fomentar el sentido de pertenencia, eso sin duda es una medida necesaria y prioritaria. Significa sentirse parte de, pero no tiene que limitarse al núcleo familiar o al grupo del salón de clases. Tiene que ir un poco más allá, ampliarse a uno o dos escenarios más y que debemos esforzarnos por encontrarlos y que nuestros hijos se sientan cómodos en ellos.
a) Equipos deportivos
b) Escuelas de arte
c) Escuelas de música
d) Boy Scout
y otros.

– Para algunos de ellos el teatro y la danza pueden brindar un espacio para desarrollarse y ampliar su círculo de interaccióm. Me encanta un chico al que conozco y que me sorprende la transformación que vive en el escenario, pareciera como liberarse al actuar danzando, aprende la coreografía inmediatamente, no le pone mucha creatividad personal al conjunto, pero si el director da instrucciones claras, él logra representar a la perfección aquello que se le pide y comunica el mensaje que se pretende trasladar al público.
Claro que no es para todos, pero es una posibilidad.
Vale la pena considerar la posibilidad desde la niñez porque además del espacio de interacción social, la posibilidad del reconocimiento de otros, este tipo de actividades contribuyen al desarrollo de diversidad de habilidades. Adicionalmente la danza puede darnos la oportunidad de ayudar al control del peso, un tema importante en el adolescente dentro del TEA, por ejemplo.

– La comunidad de fe, Iglesia o grupo de la Iglesia. Estos son espacios en los que existen diversidad de posibilidades de servicio y de integración e inclusión. Espacios con una alta capacidad de asimilar las diferencias y de aceptar amorosamente las dificultades. Difícilmente quedarán fuera o serán dejados atrás, especialmente si es una comunidad de fe viva y auténtica.
Hay historias de historias, eso no lo podemos negar, pero esta es otra posibilidad.

Algo hay que hacer para que no se queden solos, a menos que ellos prefieran quedarse solos y se sientan muy bien en su soledad.

Evidentemente, es un tema para preguntarle a los adultos autistas que lograron superar la adolescencia y sus retos de manera exitosa, o al menos con la menor cantidad de heridas. Y para indagar en quienes no lo lograron con efectividad.

Tantas cosas por aprender, tantas cosas por preguntar, tantas preguntas que necesitan ser respondidas.

Termino con una frase de Maco Medina Leos: “no es que va a pasar con ellos cuando yo no esté, si no como los voy a dejar cuando me tenga que ir.” Definitivamente hay mucho por hacer, nunca es tarde para emprender acciones y lo cierto es que a nosotros, los padres, las ganas de dar por nuestros hijos no nos faltan y ellos son luchadores. ¡Que las demandas de lo social de la adolescencia no nos tome por sorpresa!

Hombre, Lonely, Parque, Noche, Oscuro, Misterio, Solo
Imagen de Skitterphoto en Pixabay

2 Comments

  1. Mi querido Dr. cuanto agradezco este artículo, mi nieto está próximo a los trece años, no le interesa la relación con ninguna persona fuera del circulo familiar, sea niño o adulto, si aalguien llega a caasa comparece si se precisa su presencia saluda y se retira, no gusta de salir de casa mas ya lo hace sin poner reparos y nos preguntamos ¿qué hacer para modificar un tanto esto?¿cómo interesarlo por algo fuera de casa?muchas gracias el articulo nos ayuda a reflexionar.

    1. El mismo círculo familiar puede servir para abrirle la oportunidad de interactuar con otros. Invitar a algún niño de su edad, que tenga intereses parecidos y que puedan compartir en casa por un tiempo bien estructurado. Eso para comenzar.

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