DÍA MUNDIAL DEL CEREBRO. SANTIAGO Y YO.

SANTIAGO Y YO.
Enamorado de las Neuronas, del dibujo y la fotografía.

Cruzaba la calle buscando la esquina en donde hoy está el edificio de Osansunvidea, anteriormente era área de aparcamiento y área verde. En cuanto cruzaba mi mirada se dirigía al busto de Santiago Ramón y Cajal. Nuestras miradas se entrecruzaban, pronto yo dejaba de sostenerla, pero cada poco levantaba mi cabeza para encontrarme con sus ojos profundos que me seguían hasta cruzar la calle cerca de la Facultad de Medicina para pasar al lado de la Clínica Universitaria. Así en primavera, lo mismo en verano, en otoño y con las nieves de invierno, siempre Santiago Ramón y Cajal y yo sosteníamos este breve encuentro de miradas que apenas se interrumpían con un “buenos días” cuando justo pasaba frente a su monumento.

Fueron muchos días de encuentro, casi en silencio. Él miraba al aprendiz de neurólogo y yo miraba al maestro galardonado. En mi interior se generaban mil ideas y sentimientos, deseos de parecerme a este hombre de Petilla de Aragón que revolucionó los conocimientos de la neurociencia de su momento, con un legado permanente que, hasta hoy, sigue estando vigente más de un siglo después. Son los hombres que nacen y viven sin temporalidad, su herencia es permanente, su legado no es en el tiempo y desde el momento en el que empuñan la pluma para plasmar sus pensamientos, saben que escriben para la posteridad.

Solamente quiero aclarar que Petilla de Aragón, aunque su nombre haga pensar otra ubicación, es un poblado de la Comunidad Autónoma de Navarra, parte del antiguo reino navarro que deja sentir, hasta nuestros días, su presencia histórica.

Mi amigo y maestro Santiago quiso ser dibujante. No puedo dejar de sonreír al imaginar el rostro sorprendido de su padre al escuchar semejante disparate. Y el padre le hizo médico, igual que él, pero la medicina, lejos de hacer menguar el deseo primero, lo potenció, y se hizo dibujante. Y sus dibujos son un legado maravilloso que nos hace sentir admiración por un hombre que desarrolló al máximo la característica fundamental de toda persona de ciencia: la capacidad de observar. Se doctoró a los 25 años y su tesis doctoral plantea un tema permanente al que pienso, podemos reducir todas las patologías: la inflamación.

Santiago dibujó neuronas aprovechando la tinción que su contemporáneo, aunque no amigo, Camilo Golgi había desarrollado en su nativa Italia; seguro que tendrán largar y maravillosas discusiones allá en el cielo. Antagonizaron en ideas, con el tiempo se comprobó que Santiago estaba en lo correcto pero eso no supuso ningún descrédito para Golgí, ambos se centraron en las neuronas, las contemplaron, las estudiaron y se adelantaron a su tiempo planteando ideas sobre aspectos fisiológicos difíciles de confirmar en aquel entonces; los dos genios fueron galaronados con el Premio Nobel de Fisiología-Medicina en el año 1906.

La imagen es del museo de Santiago Ramón y Cajal, compartida en Wikipedia.

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