SANTIAGO Y YO. Documento 1 del curso de NEUROEDUCACIÓN.

SANTIAGO Y YO.

   Tuve la bendición de vivir en Pamplona (Navarra, España) por un tiempo, esto gracias a una beca de la Agencia Española de Cooperación Internacional que me permitió realizar estudios en la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra.  Fue un tiempo maravilloso, lleno de experiencias positivas y oportunidades de crecimiento en todo sentido.

   Cada mañana, después de dejar a mi hijo en el colegio, caminaba a prisa hacia la Clínica Universitaria.  Al medio día volvía a casa para comer con mi familia y de vuelta a la Clínica, esta vez por otro camino por la calle Benjamín de Tudela, luego cruzaba un trayecto corto a la calle de Ermitagaña para agravesar un parque en Mendebaldea, actualmente es un bosque de hermosos árboles (vi cuando los plantaron).  Ya en la avenida de Barañain aceleraba el paso para girar en la esquina hacia Irunlarrea.

   Cruzaba la calle buscando la esquina en donde hoy está el edificio de Osansunvidea, anteriormente era área de aparcamiento y área verde.  En cuanto cruzaba mi mirada se dirigía al busto de Santiago Ramón y Cajal.  Nuestras miradas se entrecruzaban, pronto yo dejaba de sostenerla, pero cada poco levantaba mi cabeza para encontrarme con sus ojos profundos que me seguían hasta cruzar la calle cerca de la Facultad de Medicina para pasar al lado de la Clínica Universitaria.  Así en primavera, lo mismo en verano, en otoño y con las nieves de invierno, siempre Santiago Ramón y Cajal y yo sosteníamos este breve encuentro de miradas que apenas se interrumpían con un “buenos días” cuando justo pasaba frente a su monumento.

   Fueron muchos días de encuentro, casi en silencio.  Él miraba al aprendiz de neurólogo y yo miraba al maestro galardonado.  En mi interior se generaban mil ideas y sentimientos, deseos de parecerme a este hombre de Petilla de Aragón que revolucionó los conocimientos de la neurociencia de su momento, con un legado permanente que, hasta hoy, sigue estando vigente más de un siglo después.  Son los hombres que nacen y viven sin temporalidad, su herencia es permanente, su legado no es en el tiempo y desde el momento en el que empuñan la pluma para plasmar sus pensamientos, saben que escriben para la posteridad.  

Imagen tomada de WP

   Solamente quiero aclarar que Petilla de Aragón, aunque su nombre haga pensar otra ubicación, es un poblado de la Comunidad Autónoma de Navarra, parte del antiguo reino navarro que deja sentir, hasta nuestros días, su presencia histórica.

   Mi amigo y maestro Santiago quiso ser dibujante.  No puedo dejar de sonreír al imaginar el rostro sorprendido de su padre al escuchar semejante disparate.  Y el padre le hizo médico, igual que él, pero la medicina, lejos de hacer menguar el deseo primero, lo potenció, y se hizo dibujante.  Y sus dibujos son un legado maravilloso que nos hace sentir admiración por un hombre que desarrolló al máximo la característica fundamental de toda persona de ciencia: la capacidad de observar.  

   Se doctoró a los 25 años y su tesis doctoral plantea un tema permanente al que pienso, podemos reducir todas las patologías: la inflamación.  Esta idea también la escuché a uno de los maestros de la pediatría en Guatemala, el Dr. Carlos Vargas Reyes.  Si un genio como Santiago y otro genio como Carlos Vargas, piensan lo mismo, entonces esa idea que una vez se vino a mi mente no está tan equivocada.

Imagen del Museo Cajal

   Santiago dibujó neuronas aprovechando la tinción que su contemporáneo, aunque no amigo, Camilo Golgi había desarrollado en su nativa Italia; seguro que tendrán largar y maravillosas discusiones allá en el cielo.   Antagonizaron en ideas, con el tiempo se comprobó que Santiago estaba en lo correcto, pero eso no supuso ningún descrédito para Golgí, ambos se centraron en las neuronas, las contemplaron, las estudiaron y se adelantaron a su tiempo planteando ideas sobre aspectos fisiológicos difíciles de confirmar en aquel entonces; los dos genios fueron galardonados con el Premio Nobel de Fisiología-Medicina en el año 1906.

EL DIBUJO DE LAS CÉLULAS DE PURKINJE

   El primer postulado de la teoría celular dice: “la célula es la unidad estructuras y funcional de los seres vivos”.  Y el primer postulado de la teoría neuronal dice: “la neurona es…”

   Uno de los dibujos de Santiago que más ha llamado mi atención es el de las Neuronas de Purkinje.  Unas neuronas muy grandes del Cerebelo.  Es interesante pero estas neuronas fueron las que atrajeron hacia la temática del Autismo a uno de los grandes científicos españoles de nuestros tiempos: José Ramón Alonso.  Interesante que ambos compartan el “Ramón”.

   ¿Qué significa Ramón?   Proviene del vocablo “Reginmund”, el origen es alemán.  “Ragin” consejo y “mund” protector.  En conjunto significa “Aquel que da buenos consejos” o “Aquel que es protegido por la divinidad” Parece que este párrafo se ha salido del sentido del conjunto del texto, pero no, al menos en mi mente que divaga con mucha facilidad.  El asunto es que quiero hablar de esas neuronas que cautivaron tanto a Santiago Ramón y Cajal como a José Ramón Alonso.

   Bueno, a José Ramón Alonso le he conocido en persona. A Santiago Ramón y Cajal le he conocido en mi imaginación, tan real que hasta un café nos hemos tomado juntos.

LAS NEURONAS DE PURKINJE

   En el dibujo de las células de Purkinje se ve el cuerpo neuronal y una serie de prolongaciones dendríticas que la arborizan maravillosamente.  Se estima que cada una de esas células establece sinapsis con 500,000 neuronas más.  Un número altamente sorprendente, una sola neurona conectada con medio millón más de neuronas.  Podremos imaginar el entramado que establece, un árbol que extiende muchas ramas y cada una de esas ramas contacta con muchas otras de otros árboles tejiendo un frondoso y tupido bosque. 

   No las encontramos solamente en el cerebelo, también están presentes en el miocardio.  Si, miocardio o sea en el músculo cardíaco (corazón).

   Jan Evangelista Purkyne (así se escribe su apellido), fisiólogo y botánico checo, describe en 1837 un grupo de grandes neuronas localizadas en el cerebelo, con abundantes dendritas.  También fue el quien describió las fibras de Purkinje del corazón.    Lo interesante de Purkinje y sus descubrimientos, es que todo su trabajo fue realizado en conjunto con sus estudiantes utilizando todos los avances disponibles en su época en microscopía e histología (Zarsky, 2012).

   No se extrañe el lector de mi forma de llevar los argumentos, en realidad no los llevo, me llevan y me hacen caminar y saltar de una rama a otra, pero no se preocupe, al final alcanzo el tronco y termino la idea.  Pues la idea acá de fondo es que la disminución de las células de Purkinje del cerebelo es un dato que aparece en muchos casos de autismo en quienes se ha podido hacer el estudio anatomopatológico.  Por neuroimagen esto se ha traducido en la disminución del volumen de ciertas áreas del cerebro, pero no es un constante: la amplia variabilidad que encontramos en el autismo, nos escapa a definiciones tajantes aplicables a todos los casos porque no se trata de autismo sino de “los autismos”, es decir el autismo de cada persona y resulta que cada ser humano es único e irrepetible en el universo, exclusivo, no hay otro igual.

BIBLIOGRAFÍA

Zarsky V.  Jan Evangelista Purkyne and the establishment of celular phyisiology.  Protoplasma 2012, 249(4): 1173-1179.

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