ADÁPTATE O JÓDETE…

Imagen de Pinterest.

Hablábamos de la escuela cuando MA FER DIGU (México), expresó esta frase tan contundente que describe, en buena medida, la historia de la humanidad. Lo decía desde una vida con muchas experiencias de diverso tipo, en un hogar en el que crecieron personas muy diversas, sin complejos, sin victimismo de ningún tipo, ADAPTARSE era la estrategia que todos ellos utilizaron con más o menos éxito, pero que les resultó funcional, útil y acorde a los requerimientos de los distintos contextos en los que les correspondía desenvolverse.

Adaptarse es parte del acto de sobrevivir, es algo que la especie humana siempre ha hecho, indica IRENE ESQUER CARBAJAL. “Para evolucionar la especie humana se fue adaptando a las condiciones que se le presentaban… Todos .. Y el que no se adaptó se extinguió y dio paso a los que si podían vivir y convivir en el mundo que se presentaba… Es así… El mundo no se adapta a nadie… Siento que se ha satanizado la palabra “cambio”, todo aprendizaje implica un cambio, para adaptarnos, para vivir y para crear el mundo de convivencia que necesitamos, todos aprenderemos de todos para poder moldearnos a las necesidades que se nos vayan presentando”.

Los primeros homínidos aparecieron en lo que hoy es el territorio de Tanzania, también en ese lugar y sus proximidades ocurrieron los cambios trascendentales de pasar a la postura erguida, aumento de la caja craneal, desarrollo de la prensión manual, etc. Allá vivió la primera Eva, una parecida a la famosa Lucy, la madre de todos.

Imagen de El Nuevo Diario.


Toda la estructura geológica del Valle de Rift, en su parte central y sur, fue su lugar de vida, al que se adaptaron, en el que evolucionaron y en el que vivieron por muchos siglos. Pero ocurrieron sequías, desaparecieron fuentes de agua, los animales migraron y los alimentos se volvieron escasos. Comenzaron a movilizarse y fueron cambiando en la medida que esto ocurría, un cambio que obedeció a las demandas de los entornos en los que comenzaban a habitar. Dieron el salto hacia el sur de la Península Arábiga, en lo que hoy es Yemen; atravesaron una parte estrecha del actual Mar Rojo que en ese entonces no era tan profundo y era más estrecho. ¿Cómo cruzaron? Ve tú a saber, no hay evidencias, fue hace mucho tiempo, tan solo especulamos.
Para este momento ya no eran Austrolipitecus aferensis, ya eran Homo sapiens la especie dominante. Pues si ellos hubiesen dicho: no, déjennos ser Homo sapiens del Valle de Rift, la historia habría terminado en ese momento y no estaríamos conversando nada por acá.

Desde el sur de la Península Arábiga se distribuyeron por todo el mundo buscando las zonas costeras en las que los alimentos eran más abundantes. Así llegaron a Asia, incluyendo lo que hoy es Indonesia y Australia porque había “puentes terrestres” entre todas esas islas de la actualidad, a lo mejor eran una sola masa de tierra. También poblaron Asia Menor y Europa. En su momento dieron el salto a América aprovechando que el estrecho de Behring se encontraba congelado (teoría de Alex Hrdlicka para explicar el origen del hombre americano).
Pero el mar fue subiendo de nivel y los primeros humanos habitando cada vez tierras más altas. Se fueron adaptando. Era parte del hecho de sobrevivir. Ya por aquel entonces aplicaban el dicho de Ma Fer Digu: “Adpátate o jódete”. Joderse para ellos significaba extinguirse.
Los humanos siempre nos hemos adaptado, nuestros entornos son cambiantes pero nunca han sido tan dramáticamente tambiantes como en la parte final del siglo XX y en el siglo actual. Incluso experimentamos un “probable” cambio climático que amenza a la especie entera. Si no nos adaptamos a las nuevas circunstancias nuestra existencia como totalidad se ve amenazada.

“La adaptacion es la causa de que la especie humana sobreviva.” Señala Ma Fer Digu y continúa con esa argumentación: “Es una necesidad vital. Y es una necedad negarlo. La adaptacion es además un proceso donde las partes van cambiando según las necesidades que se vayan enfrentando.”


LA CONFUSIÓN QUE REINA EN EL ENTORNO DEL AUTISMO
No alcanzo a entender la confusión que está entrando con tanta fuerza en el entorno del autismo y los trastornos del espectro del autismo. Pero si algunas ideas:
– Hay intereses económicos de vender un determinado libro y ganar suscripciones a una determinada publicación.
– El interés de los autodenominados autistas para cobrar fuerza dentro de la comunidad autista e imponer sus ideas. Es interesante ver como personas que realmente están dentro del espectro se oponen a este tipo de argumentaciones, aunque no todas.
– El gusto por los likes que permiten mantener un mercado laboral. Es decir un interés mercantilista.
– Otros.

Yo no veo la razón por la cual tenga que cambiar una persona autista, al final de cuentas el ser autista es parte de su sustancia y podría dejar de serlo solamente si hay un cambio sustancial que en el caso del ser humano ocurre solamente con la muerte. Es decir IMPOSIBLE. El autista es autista y lo será hasta el final de sus días. Es su forma de ser y condiciona su forma de obrar. Pero vive en un contexto determinado al cual necesita adaptarse, lo mismo que hacen las personas con TDAH o lo que sea. Todos nos adaptamos, el contexto no es amigable a todos, para algunos lo es solamente de manera parcial, para otros lo es de manera total y para otros no lo es en absoluto, pero es en donde viven, en donde pasan sus días y no imaginamos a un Homo sapiens del Valle de Rift diciendo: no quiero adaptarme.

Siempre recurro en esto al ejemplo de la carretera. Imagino uno de los caminos de mi país: una carril (el más interno) para transitar a 70 Km por hora o más, otro en la mitad para hacerlo entre 50 y 60 Km por hora y uno externo para hacerlo a 40 Km por hora. Al lado derecho del carril más externo hay un espacio asfaltado (cada vez lo hacen más estrecho) en el que puede detenerse un vehículo con desperfectos, o transitar en bicicleta. Más afuera un área verde en la que se ve a gente corriendo o caminando, también puedes ver a alguien caminando en caballo.
No puedo venir y decir “déjenme ser lo que soy” y:
– Transitar por la vía de las personas con mi automóvil a 80 Km por hora.
– Ir en bicicleta en el carril de mayor velocidad.
– Ir contra la vía (dirección contraria) en cualquiera de los carriles.
Provocaré problemas serios con ello. En la carretera transitan camiones, automóviles y motocicletas. Unos camiones son de una marca y otros de otra, unos de un color y otros de otro, unos de 3 ejes, otros de 4. Unos automóviles son Toyota, otros Mitsubishi, otros Hyundai, y así; unos son verdes, otros grices, otros azules… Algunos llevan solamente al conductos, en otros van dos personas y en otros una familia. A la orilla en el área verde camina un señor alto y de tez morena, se cruza con una señora rubia y bajita… Somos diversidad transitando por el mismo lugar pero adaptándonos al contexto de la carretera que a unos conduce a un lugar y a otros a otro, unos llegarán pronto y otros tardarán en llegar. Nadie es igual, pero todos vamos adaptándonos. Si voy a 80 Km por hora pero quiero ir más lento para disfrutar del paisaje y hacer alguna parada, sencillo, me paso con mi automóvile Porsche (que no lo tengo, ni deseo tenerlo) al carril de 40 Km por hora, me adapto a lo que necesito. Pero si llevo prisa, pues ya acelero y es todo.
Ninguno cambia, ninguno deja de ser lo que es, sencillamente nos adaptamos al entorno al que necesitamos adaptarnos en ese momento. ¡Que a mi no me gusta y quiero hacer lo que quiera! Pues te digo la frase de Ma Fer Digo: “Adáptate o jódete”, provocaras un accidente, te seguirá la policía de carreteras, o cualquier otra cosa.

Se están extendiendo ideas equivocadas entre algunas personas que escriben en relación al autismo, una falsa autocompasión y/o victimismo que no son útiles, son muy perjudiciales. Perdón por decirlo de esa forma.
Me parece que estas posturas surgen de la “lástima” y ninguna persona autista o persona con TEA necesita lástima, necesita “compasión” y eso es necesidad de todos cuando enfrentamos una dificultad, todos necesitamos que se nos entienda y que se ayude a resolver nuestras dificultades, sin paternalismos, sino desde el respeto, del auténtico amor. Se trata de ayudarnos entre todos a llevar adelante nuestra vida en el entorno común (en donde compartimos normas) o en el entorno particular (en donde las normas las impone uno).


“Negarse a la adaptacion es negarse a la vida comunitaria y un acto de auto exclusión”, agrega Ma Fer Digu. Todos nos tenemos que adaptar en mayor o menor medida. ¿Y qué pasa si no lo logramos? Pues lo intentamos en los contextos que nos los demandan y luego, afortunadamente, existen los espacios personales a los que puedo retraerme voluntariamente o forzado por la necesidad, recuperarme y volver al entorno en donde conviven los demás. No puedo ir por el mundo metido en mi burbuja personal.

En lo personal creo que tenemos que distinguir entre Autistas y personas con Trastorno del Espectro del Autismo. Que los autistas enfrentan dificultades, tienen que recurrir al camuflaje, imitación y otras estrategias, pues yo también y no soy autista y muchas veces es complicado, difícil.

TERMINO CON UNA ANÉCDOTA
Participé en un congreso. Los organizadores me trataron de maravillas, me llevaron por aquí y por allá en las horas previas a la actividad. Probé sus comidas locales, etc. Y en un momento dado recurrí a un recurso que me permite apartarme sin dejar de ser amable: mi cámara.
Cuando las situaciones me van desbordando, cojo mi cámara y comienzo a tomar fotos, saben mi afición por la fotografía y cuando me aparto dicen: está tomando fotos y se ve socialmente bien. Pero es mi estrategia, aprendida, evolucionada en el tiempo, entonces me alejo con el beneplácito de los anfitriones y me pongo en contacto con la naturaleza, encerrado en sus hermosas minimidades, me recupero…
Llegó el día del congreso. Y me tocaban varias conferencias. Al final de cada una habían personas que me pedían una fotorafía y con gusto las tomábamos, un gesto de cariño que aprecio enormemente. Pero luego me retiraba a mi habitación. Me bañé dos o tres veces, me acostaba, me paraba, buscaba la forma de regularme sensorialmente para volver luego al entorno de las conferencias.
Regresé con el corazón lleno de amor, muy emocionado, cargado de anécdotas. Lo disfruté, fue una experiencia maravillosa como todas. Me costó adaptarme, si y mucho, siempre me cuesta, pero debo hacerlo, es parte de la convivencia. Y no soy autista.

CONCLUSIÓN
El mundo no es neurotípico, es mundo. La sociedad reúne a elementos con distintas procedencias culturales, sociales, económicas, personas con diferentes percepciones, aspiraciones, visiones de la realidad y formas de reaccionar ante el. A algunos les resulta muy fácil adaptarse a otras les es más difícil, pero en los lugares de encuentro común, en esos espacios en donde compartimos todos, necesitamos adaptarnos a las exigencias de ese entorno. Luego tenemos nuestra casa particular, el entorno que modificamos acorde a nuestras necesidades y en las que rigen normas muy distintas o similares a las del mundo exterior, ese es el espacio al que cada día volvemos para recuperarnos de las demandas que el mundo fuera de casa nos ofrece.
Pero también estamos en posibilidad de adaptar a nosotros el mundo externo en el que nos desenvolvemos o desarrollar estrategias que nos permitan llevar sus demandas con un poco más o mucho éxito. Lo que no podemos pretender es ir por el mundo de todos, metidos en nuestra burbuja particular, exigiendo que todos se adapten a nosotros pero nosotros a ninguno.

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