OMEGA-3, una ayuda en el TDAH pero bajo ciertas condiciones.

Imagen de TapisRouge en Pixabay

Uno de los suplementos más administrados a escolares con TDAH son los ácidos grasos omega-3. Las dosis que reciben son muy variadas y muchas veces no se toma en cuenta que también pueden provocar efectos adversos.
Aquí vale la advertencia de siempre: “por ser natural no quiere decir que sea inocuo, porque lo vendan en el herbolario no significa que está exento de efectos secundarios”.

¿Quiénes no deberían utilizar omega-3 sin prescripción?
– Pacientes que utilizan anticoagulantes o antiagregadores plaquetarios
– Quienes tienen problemas hemorrágicos
– Pacientes que utilizan betabloqueadores
– Quienes utilizan diuréticos
– Mujeres en tratamiento con anticonceptivos que contienen estrógenos
– Mujeres en terapia de reemplazo de estrógenos
– Pacientes con arritmias cardíacas
– Pacientes con diabetes no controlada

¿Qué efectos adversos pueden producir los Omega-3?
– Alterar la función inmune
– Colitis
– Arritmias cardíacas
– Alteraciones de los niveles de glucosa
– Aumento del colesterol LDL
– Molestias gastrointestinales y regurgitaciones
– Heces blandas
– Erupciones en la piel
– Disminución de los niveles de vitamina E

¿Qué sabemos del suplemento de Omega-3 en escolares con TDAH?
Los estudios que disponemos tienen algunas cuestiones discutibles: grupos pequeños, tratamientos por corto tiempo, la dosis no se ha especificado, etc.
Los resultados son variables, desde beneficios sustanciales hasta ausencia de beneficios.

¿Por qué estos resultados tan variables?
La respuesta nos la puede dar un estudio publicado en Translational Psychiatry en noviembre del 2019 por Jane-Pei-Chen Chang (2019) en el que reportan los resultados de un estudio realizado en 92 chicos con diagnóstico de TDAH y edades comprendidas entre los 6 y 18 años).

Una de las mediciones que ellos realizaron fue la de la concentración eritrocitaria de PUFAs antes y después del tratamiento, además de Proteína-C-reactiva altamente sensible y Factor Neurotrífico derivado del cerebro.

Observaron impacto positivo fuerte en los chicos con TDAH y niveles bajos de EPA. Un efecto positivo en quienes tenían niveles normales de EPA. Observaron incremento de la hiperactividad en quienes tenían niveles altos de EPA.

CONCLUSIÓN
– La mayoría de escolares en nuestro medio que reciben ácidos grados Omega-3 los reciben en tratamientos sin bases sólidas e incluso sin controles objetivos de su impacto en la conducta.
– Los Omega-3 deben ser utilizados racionalmente, no están exentos de efectos adversos.
– Debemos tener en cuenta que son un “medicamento” más.

Dado que medir niveles eritrocitarios es algo no accesible en todos los medios, debemos hacer controles objetivos sobre su efecto positivo o falta de efecto en los escolares que los reciben. Es probable que muchos de nuestros niños tengan niveles eritrocitarios bajos y se beneficien con este tipo de tratamientos pero debemos administrarlos ordenada y racionalmente.




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