AUTISMO DE BAJO GRADO DE FUNCIONAMIENTO: personas crónicamente estresadas.

El término Autismo de Bajo Grado de Funcionamiento (Low-Functionig Autism) no es un término oficial, es decir que aparezca en DSM-5 o CIE-11, tampoco lo es su contrario sin embargo, ambos son de uso corriente en las publicaciones científicas y bien aceptados en este contexto dadas sus implicaciones y facilidad de trasladar información.


Se refiere a las personas autistas con bajo CI, bajas habilidades adaptativas y limitado uso del lenguaje. Describen un grupo particularmente especial por diversidad de razones, dentro de ellas la más alta prevalencia de problemas médicos.


Ellos son en realidad el grupo que mejor describe el Autismo en su concepción original. Son las personas en el nivel 3 (algunos en el 2) del DSM-5 o que en CIE-11 serán clasificados como de bajo nivel de desarrollo global o bajo resultato de CI (Cociente Intelectual) con limitado uso instrumental del lenguaje.


En este grupo ocurre algo interesante y preocupante a la vez. Son personas que muestran una respuesta endócrina persistente y alterada: niveles de cortisol como en condiciones de estrés. Sabemos que la respuesta conductual al estrés incluye una serie de cambios hormonales, fisiológicos en general, que nos preparan para dos cosas: la huida (evasión) o el ataque.

Desde esta perspectiva hormonal podemos entender mucha de la conducta de las personas autistas de bajo grado de funcionamiento. Evasivos o con respuestas no apropiadas que pueden tener un componente defensivo o de ataque-agresivo o autolesivo.

Algunos investigadores refutan este valor de cortisol medido en saliva indicando que hay mucha probabilidad que sea el estrés generado por la toma de la muestra con un hisopo el que genera la elevación de los niveles de cortisol que son medidos. Esto a partir de investigaciones que han mostrado que no hay mayor diferencia cuando el cortisol es medido en orina. Sin embargo, a ellos se puede dar una respuesta muy fácil dado que, en todo caso, la respuesta a un estímulo estresante provoca cambios hormonales más acentuados que en las personas no autistas.

Esto hace énfasis en la importancia de la regulación del entorno y de la necesidad de entender que nuestros chicos autistas de bajo grado de funcionamiento necesitan la aplicación de medidas generales de intervención como las que recomendaríamos a una persona estresada o con trastorno de ansiedad y a veces hacemos totalmente lo contrario, sin querer hacer daño terminamos haciendo algo que no es conveniente.

Para la persona autista de bajo grado de funcionamiento la primera prescripción en su receta debe ser: “PAZ”.

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