AUTISMO, TDAH y ALIMENTOS: un frágil equilibrio.

“Somos lo que comemos”, dice el dicho popular. Bueno, hay muchas cosas más que nos hacen ser de una determinada forma u otra, pero eso no quita importancia al impacto que la alimentación tiene en nuestra vida.

Muchas enfermedades y trastornos de la época moderna están vinculadas a nuestra alimentación en mayor o menor grado como factor etiológico (sumado a otros factores, claro está): diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares, cáncer, TDAH, autismo, etc. No es un vínculo fácil de probar, pero si muy lógico de pensar, en lo que se refiere a autismo y TDAH.

El gráfico anterior nos muestra como la síntesis de varios neurotransmisores está influenciada por la presencia de diversos nutrientes. En un lado tenemos a la 5-HT (Cinco hidroxitriptamina o serotonina) y a la Melatonina. En el otro a la Dopamina y Norepepinefrina (noradrenalina) y Adrenalina. A cada lado nos encontramos con una serie de substancias indispensables para su síntesis (cofactores):

  • Zinc
  • Vitamina B1
  • Piridoxal-5-Fosfato (la forma activa de la vitamina B6)
  • Magnesio
  • Vitamina C
  • Hierro
  • Adenosilmetionina (SAMe)
  • Vitamina B2
  • Vitamina B3
  • Magnesio
  • Cobre
  • Ácido Levomefólico (5-MTHF)
  • Triptófano
  • Fenilalanina

Es decir, un proceso muy sensible a deficiencias de diversas substancias en un frágil equilibrio. Dopamina y Norepinefrina están vinculadas a los procesos atencionales y otros relacionados. Melatonina y Serotonina se relacionan con algunas de las manifestaciones observadas en los Trastornos del Espectro del Autismo.

Además de este impacto en la síntesis de estos cinco neurotransmisores, que he tomado como ejemplo, la alimentación también afecta la expresión de la información codificada en nuestros genes, es una interacción estrecha que constituye el campo de estudio de la nutrigenómica (ciencia que aborda esta compleja interacción entre nuestros genes y los alimentos consumidos).

Finalmente otra interacción importante de nuestra alimentación con todo esto que he mencionado. Lo que comemos afecta la composición y equilibrio de la flora bacteriana intestinal. En años recientes ese equilibrio de la flora bacteriana intestinal se ha asociado a múltiples manifestaciones conductuales, así como la expresión de diversos trastornos neuropsiquiátricos.

CONCLUSIÓN
Comer bien, mantener dieta sana y balanceada.

Una publicación de Jacques Duff ahonda en este interesante tema y de ella he tomado el gráfico presentado. Una cuestión con múltiples aristas y que nos ha venido inquietando desde un tiempo atrás porque tenemos en la mano una herramienta preventiva y terapéutica que no podemos despreciar: los alimentos.

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