EL CEREBRO AUTISTA: en busca del Arca Perdida.

La película de Indiana Jones, “Buscadores del Arca Perdida”, nos devolvió este tema a la actualidad, esto para quienes no tienen una vinculación religiosa con el tema porque para algunos dar con ella sería una experiencia indescriptible desde cualquier punto de vista.

Encontrar el Arca de la Alianza que estaba en el templo de Salomón en Jerusalén ha sido uno de los temas intrigantes de los busca tesoros. La última referencia histórica documentada del arca es del año 642 antes de Cristo, ¡mucho tiempo atrás! Hoy se busca el Arca de la Alianza en algún lugar subterráneo del Monte del Templo, en el Monte Nebo, en Zimbawe, en Etiopía, en el Monte Calvario e incluso en algún lugar de Norte América. Nadie sabe en dónde está, a lo mejor nunca se le encuentre o el mismo pueblo que la construyó pudiese haberla destruido para evitar el riesgo de que el tesoro de gran valor religioso pudiese caer en manos impuras. Jeremías 3:16 da a entender esta posibilidad al decir “ni será reconstruida”:

“Y luego, cuando seáis muchos y fructifiquéis en la tierra, en aquellos días – oráculo de Yahveh – no se hablará más del arca de la alianza de Yahveh, no vendrá en mientes, no se acordarán ni se ocuparán de ella, ni será reconstruida jamás.” 

Se da, entonces, la posibilidad que los buscadores del Arca Perdida están buscando algo que ya no existe. Esta introducción parece no tener relación con el tema pero a mi me parece que sí.

También se busca el cerebro autista, la forma de pensar autista, la forma de razonar autista, la forma de ser autista y el resultado es que no se va a encontrar porque no existe. El autismo no es homogéneo, precisamente una de sus características fundamentales es el hecho de ser heterogéneo, muy diverso como diversas son las personas.
Cada persona autista es única, irrepetible, exclusiva en el universo como lo es cada uno de los llamados “neurotípicos”, otro asunto que también considero que no existe a pesar del uso que se hace de este término de forma indiscriminada. ¿De dónde surgió el término “neurotípico”? Creo que lo usamos sin saber que es un término que puede tener una acepción excluyente dependiendo del contexto en el que se utilice, aunque no creo que con ese sentido fuese acuñado: “es el no autista”, el “alista” que dicen algunos (otro término nuevo). Procede de FNT, persona con “funcionamiento neuronal típico”. Jim Sinclair y Donna Williams introdujeron este término en 1992, el uso que se le da ahora es otra cosa. Una frase de Jim Sinclair que me gusta mucho se las comparto: “no me mires como una versión deteriorada de ti.” Conclusión personal: el neurotípico no existe en realidad, es un concepto que puede aplicarse dependiendo de qué estamos hablando, qué estamos midiendo o valorando pero no de forma general.

¡Que larga introducción! Esta vez quiero compartir sobre una estructura sorprendente en nuestro cerebro. Puede que el nombre nos suene a nuevo: LA ÍNSULA.

LA ÍNSULA Y EL AUTISMO

   “The Whole Brain Atlas” de la Universidad de Harvard es una de mis páginas favoritas en internet. Un trabajo muy bien realizado y con valiosa información.
Esta vez tomo una imagen de resonancia cerebral (axial, sagital y coronal) en las que se señala con la flecha amarilla una interesante estructura cerebral de la que hablamos muy poco: LA INSULA.

   La corteza insular está en el interior de la cisura de Silvio, una de las grandes cisuras del cerebro. Es decir, no se ve desde la superficie. Es un área en la que convergen el sistema límbico y la neocorteza cerebral.

El médico, psicólogo, psiquiatra y anatomista Johann Cristian Reil la describió

   Está formada por la ínsula anterior y la ínsula posterior, separadas ambas por el surco insular. En varios aspectos interesa la ínsula en el autismo: empatía, procesamiento de alguna de la información procedente del laberinto, reconocimiento emocional, integración de información perceptiva, somatopercepción, control visceral, etc.

   Creo que podría aportarnos mucha información, de hecho, ya está ocurriendo, en relación a nuestra comprensión del autismo. Vamos a hablar un poco de ello.

CORTEZA INSULAR

Dos personajes son importantes en el conocimiento de la Ínsula:
– Johann Cristian Reil: la describe y le da el nombre de “Ínsula” (que significa isla), esto fue en el año 1796
– Antonio Damasio: al proponer la hipótesis de los marcadores somáticos en el año 1994, devuelve a la palestra a la olvidada Ínsula que había quedado en el desván por casi doscientos años desde Reil.

   Damasio es un neurólogo portugués, dedicado a la neurociencia, interesado en investigar las bases neurológicas de eso que llamamos “mente” y su relación con la memoria, lenguaje, emociones, decisiones, cognición y su relación con el movimiento. Con la teoría de los marcadores somáticos, Damasio busca explicar cómo las emociones influyen en los procesos de toma de decisiones y razonamiento, especialmente en situaciones de incertidumbre guían la conducta, es decir nos orientan a decidir sobre posibles futuros. Son muchas las regiones cerebrales que se activan durante estos procesos, entre ellos la ínsula.

¿Qué son los marcadores somáticos?
– Son reacciones emocionales con un componente somático importante
– Contribuyen en la toma de decisiones
– Estas decisiones se basan en experiencias previas en situaciones similares
– Permite la preselección comparativa rápida de alternativas relevantes que luego son sometidas a procesamientos cognitivos más detallados hasta llegar a la selección final
– Este proceso permite incrementar la eficiencia y precisión en la toma de decisiones
(Pauen, 2006)

LAS NEURONAS DE VON ECONOMO
   Constantin Freiherr von Economo era un neurólogo y psiquiatra alemán, creo que esa combinación que se observaba en el pasado debería darse nuevamente y le haría mucho bien a la humanidad (para ser psiquiatra primero debería serse neurólogo). El nombre de este médico lo conocí por la descripción de la encefalitis letárgica, además hizo un atlas de la citoarquitectura de la corteza cerebral, es decir la organización de las células en distintas zonas de la corteza del cerebro. Von Economo describió un grupo de neuronas en huso a las que luego se les llamó con su nombre.

   Nuestro cerebro tiene, aproximadamente, 85 mil a 100 mil millones de neuronas. De ellas solamente 200,000 a 400,000 son neuronas de Von Economo, un grupo de neuronas bipolares, grandes y rápidas en la conducción de impulsos nerviosos. Al parecer son algo así como un director de orquesta en nuestro cerebro dado que participan en diversas funciones al permitir conexiones rápidas entre distintas áreas del cerebro. Son neuronas de proyección, aunque sus neuronas objetivo no son conocidas (Allman, 2010)
– Toma de decisiones
– Reconocimiento del error
– Conciencia de la propia identidad
– Establecimiento de conexiones sociales
– Comportamientos dirigidos por metas
– Regulación emocional
– Evaluación intuitiva rápida de situaciones complejas (Allman, 2005)
– Intuición rápida combinada con juicios deliberativos más lentos (Allman, 2005)
– Nos permiten concentrarnos
– Dirigen procesos de pensamiento al estar conectadas con muchas aferencias sensoriales

   La corteza cingulada (capa V del cíngulo anterior) y la ínsula (corteza fronto-insular) son las regiones del cerebro con mayor concentración de estas neuronas. También se les encuentra en la corteza dorsolateral prefrontal y el lóbulo parietal inferior (Cauda, 2013). Son neuronas que se encuentran solamente en los grandes primates, elefantes y cetáceos, su aparición y desarrollo puede deberse a la necesidad de procesamiento y transferencia de información en cerebros muy grandes como consecuencia de demandas de tipo cognitivo y socio/emocional (Butti, 2009)

   Las personas con autismo tienen una mayor población de células de von Economo, además la relación alta de estas con las células piramidales en la capa V de la corteza frontoinsular (Santos, 2011). Este tipo de neuronas podrían ser parte importante de los circuitos cerebrales que soportan las redes sociales humanas (Allman, 2005), estarían asociadas a la teoría de la mente y es probable, que, en autismo, estas no estén adecuadamente desarrolladas lo cual explicaría, en parte, algunas dificultades sociales (Allman, 2005)

CONCLUSIÓN

Celebro la diversidad autista, esa resistencia a homogenizar, a no permitir el trato por protocolo. Esta tendencia a pretender unificar es errónea porque resulta reduccionista, pretende meter un universo sin límites en un término limitado, en una idea restringida, en un concepto equivocado. Toda persona es única, es una de sus características fundamentales.

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