DIETA CETOGÉNICA: jugando a la ruleta rusa. Nunca emprendas una dieta sin asesoría profesional.

   Los especialistas en nutrición antes de emprender una dieta realizan la valoración clínica detallada de su paciente, posteriormente ajustan el aporte de alimentos considerando mantener el suministro apropiado de energía (calorías) y nutrientes que permitan el adecuado funcionamiento general de la persona y lograr los propósitos de la dieta. 

Imagen de Clker en Pixabay

   Siempre me han preocupado las personas que emprenden dietas sin contar con asesoría profesional.  Muchas veces obtienen beneficios iniciales y esto les hace permanecer en estas dietas, sin embargo la falta de conocimiento no les permite reparar en todas las alteraciones metabólicas y los riesgos que se corren cuando no se cuenta con el apoyo de un nutriólogo o nutricionista para guiar el proceso o para decidir si es necesario implementarlo.

   Una dieta mal llevada puede poner en riesgo la vida misma.  Hoy son muy populares medidas de dieta para bajar de peso, como alternativas en el tratamiento de Trastornos del Neurodesarrollo (especialmente autismo), etc. sin embargo basta preguntar a quienes las utilizan si cuentan o no con una evaluación profesional previa y a lo largo del proceso para sorprendernos de la cantidad de personas que no se percatan que son medidas complejas y que pueden provocar inconvenientes de salud en el corto y largo plazo.

LA DIETA CETOGÉNICA

   Es una dieta de moda en este momento.  Muy estudiada desde el punto de vista científico pero tomada de manera superficial en los sitios que la popularizan.  

   En esta dieta se disminuye el aporte de carbohidratos hasta cerca de 10% buscando estimular al cuerpo a buscar en la grasa su fuente de energía y así “quemarla”, de esta forma los sitios que la popularizan promueven la pérdida de peso como meta de esta dieta. 

   Normalmente los carbohidratos aportan el 50% de los requerimientos calóricos diarios, 35% las grasas y 15% las proteínas.  En la dieta cetogénica estos porcentajes se cambian y los carbohidratos representan el 10% y el 90% restante es aportado por proteínas y grasas, siendo estas últimas las que más aumentan su porcentaje.  Esto provoca como efecto el aumento en sangre de cuerpos cetónicos, de acá proviene el nombre de esta dieta. 

   La función de los cuerpos cetónicos es suministrar energía de emergencia a órganos clave como el cerebro, es decir en situaciones excepcionales.  Normalmente nuestra producción de cuerpos cetónicos se aumenta con el ayuno, cuando más prolongado el ayuno, mayor la producción de los mismos.  Los principales cuerpos cetónicos son el acetoacetato (ácido acetoacético), el betadroxibutirato ( ácido betahidroxibutírico) y la acetona.   El acetoacetato puede ser transformado en los otros dos y existe una vía metabólica inversa que puede convertir el betahidroxibutirato en acetoacetato.

   Estos procesos metabólicos que forman los cuerpos cetónicos se llevan a cabo en las mitocondrias.  Podemos ver que dos de ellos son ácidos (betahidroxibutirato y acetoacetato), en consecuencia pueden disminuir el PH de la sangre que se mantiene en equilibrio (homeostasis) con valores entre 7.35 y 7.45     La disminución del PH de la sangre puede provocar acidosis, el cuerpo tiene mecanismos para compensarlo pero se agotan y el PH bajar aún más llevando al cuerpo a la probabilidad de disfunción de diversos órganos e incluso poniendo en riesgo la vida.

Inicialmente el cuerpo compensa la acidez con mecanismos de amortiguación extracelular (intercambio de iones), posteriormente con mecanismos intracelulares (intercambio iónico, buffers instracelulares), seguida por compensación respiratoria (los quimiorreceptores son estimulados y aumentan la frecuencia respiratoria para perder bióxido de carbono) y finalmente por la excreción renal del exceso de ión hidrógeno (Intramed, 2019).  De no lograrse la compensación inician problemas potencialmente mortales: falla cardíaca, edema cerebral, convulsiones, fallo renal, falla hepática, falla orgánica multisistémica, etc.

HISTORIA DE LA DIETA CETOGÉNICA

   La dieta cetogénica salió a luz en el año 1920 y permaneció como una alternativa de tratamiento poco utilizada dado que por ese entonces comenzaron a aparecer los primeros medicamentos antiepilépticos.  A inicios de la década de los 90’s resurge como planteamiento terapéutico.  Es importante mencionar que mucho del desarrollo de esta dieta se debe a las investigaciones realizadas en los centros de epilepsia y de dieta cetogénica de la universidad Johns Hopkins.

   La dieta cetogénica es madre de otras dos dietas: la dieta Atkins y la dieta de bajo índice glucémico.

¿CUÁLES SON LOS USOS MÉDICOS DE LA DIETA CETOGÉNICA?

   La dieta cetogénica fue diseñada como alternativa o apoyo al tratamiento de la Epilepsia.  Posteriormente se han dado otros usos:

  • Deficiencia en el transportador de glucosa (LGUT-1)
  • Deficiencia de piruvato-deshidrogenasa
  • Epilepsia mioclónico astática (Síndrome de Doose)
  • Espasmos infantiles en síndrome de West
  • Síndrome de Dravet o Epilepsia mioclónica severa de la infancia
  • Epilepsia asociada al complejo de la esclerosis tuberosa
  • Síndrome de Lennox Gastaut
  • Epilepsias refractarias
  • Enfermedades mitocondriales
  • Algunos casos de síndrome de Rett
  • Algunos casos de autismo
  • Algunos casos de Alzheimer
  • Epilepsia en Síndrome de Angelman
  • Otras (Kossoff, 2016)

   En ningún caso la indicación médica del uso de la dieta cetogénica es la disminución de peso.  Esto porque requiere de un cuidado muy precisos y la suplementación de una serie de substancias (vitaminas y minerales) que hacen considerar otras opciones de tratamiento como más viables.

¿QUÉ RIEGOS TIENE LA DIETA CETOGÉNICA SI NO TENGO NECESIDAD DE USARLA O SI LA EMPRENDO SIN ASESORÍA PROFESIONAL EXPERTA?

   Es importante indicar que algunas son complicaciones tempranas y otras son complicaciones que aparecen en el uso prolongado de la dieta.  Sin embargo si una persona tiene un estado de salud no bien valorado puede estar en riesgo de sufrir estas complicaciones con mayor probabilidad, incluso de manera temprana.  Adicionalmente vale la pena mencionar que de muchas de estas complicaciones no podemos tener signos iniciales o pueden pasar no detectados hasta que la disfunción se manifiesta claramente.

  • Cetoacidosis, Acidosis metabólica y riesgo de coma y muerte
  • Deficiencia de ciertas proteínas y minerales
  • Halitosis (mal aliento)
  • Menor rendimiento cognitivo (la glucosa es el principal suministro de energía para el sistema nervioso y no los cuerpos cetónicos)
  • Sensación de cansancio, debilidad muscular
  • Estreñimiento pero también puede producir diarrea por el exceso de grasa
  • Dolor abdominal
  • Alteración del perfil lipídico con aumento de los triglicéridos y colesterol
  • Deficiencia de carnitina
  • Osteoporosis
  • Formación de cálculos renales y riesgo del funcionamiento renal
  • Cardiomiopatía dilatada y prolongación del intervalo QTc (Best, 2000)
  • Aumento de ácido úrico
  • Riesgo de infecciones
  • Disminución de las proteínas
  • Disminución del sodio y magnesio
  • Hepatitis
  • Pancreatitis aguda
  • Neumonía lipoide
  • Efecto rebote.

CONCLUSIÓN

Nunca emprenda una dieta sin la asesoría personal.  Emprender una dieta por consejo de personas sin conocimientos o por consultas a páginas electrónicas puede poner en riesgo la salud, por más beneficio inicial que pueda obtenerse, los riesgos no vale la pena asumirlos.

Las dietas son medidas terapéuticas que requieren ser implementadas y guiadas por un profesional competente.

BIBLIOGRAFÍA

Best TH, Franz DN, Gilbet DL, Nelson DP, Epstein MR.  Cardiac complications in pediatric patients on ketogenic diet.  Neurology 200; 54(12)

Hoon Chil Kang, Da Eun Chung, Don Wook Kim, Heung Dong Kim.  Early and late onset complications of the Ketogenic Diet for intractable epilepsy.  Epilepsia 2004; 45(9): 1116-1123.

Intramed, 2019.  Acidosis Metabólica en Sistémica de Diagnóstico y Tratamiento en Medicina Interna.  Consultado el 15/06/19 en https://www.intramed.net/sitios/libro_virtual/pdf/41.pdf

Kossoff, E, Turner Z, Doerrer S, Cervenka, M, Henry B.  The Ketogenic and modified Atkins Diets.   McNaughton and Gun, EEUU, 2016.

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