FIEBRE Y AUTISMO: algunos padres observan mejoría conductual durante episodios febriles.

¿POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS AUTISTAS MEJORAN LA CONDUCTA DURANTE EPISODIOS FEBRILES? Esta pregunta me la hicieron hace algunos meses y nuevamente hoy, no había podido encontrar el tiempo para ordenar las ideas que acá les comparto. No son muchas las referencias bibliográficas pero el tema se presenta como interesante, aporta mucho al conocimiento que tenemos sobre el autismo. También nos permite vislumbrar la complejidad que hay en todo esto, una complejidad que nos demanda seriedad para investigar y discutir la temática en relación a lo que sabemos sobre los Trastornos del Espectro del Autismo. Como siempre en esto, me quedo con un suspiro a la vez que contemplo todo lo que nos hace falta aprender, descifrar y encontrar aplicación práctica-útil.

Imagen de Simon en Pixabay

   Son numerosas las referencias de padres que indican observan mejoría en la conducta de sus hijos con autismo durante episodios febriles.  Estas mejorías se reportan en diversas esferas: disminución de estereotipias, disminución de irritabilidad y conductas autolesivas, disminución de la hiperactividad, más receptivos a la interacción social e incluso mejora en habilidades comunicativas.  

  El tema no deja de llamar la atención, especialmente porque esta mejoría el algunos casos se observa antes que se desarrolle la fiebre y puede persistir por algunos días (pocos) después de haber controlado y cesado el cuadro febril.  Además se ha verificado que dichas conductas no se deben al malestar físico que se experimenta (cansancio, desgano, etc.)  

   Esta observación se refiere a episodios febriles durante infecciones virales o bacterianas, no a cuadros de fiebre sostenida y sin causa aparente.   El primer reporte publicado se remonta a los años 80’s, es decir no es una observación reciente pero no ha sido suficientemente estudiada aunque hay en marcha algunas investigaciones en centros como el Kennedy Kriegger Institute. 

   Caben algunas preguntas: ¿son hechos fortuitos sin explicación?  ¿Podemos encontrar en estos alguna clave de utilidad terapéutica?  ¿Es tan solo una casualidad?

UNA OBSERVACIÓN IMPORTANTE

   Independientemente de la mejoría que puede observarse en algunas conductas de algunos niños y adolescentes con autismo, la fiebre siempre debe vigilarse y tratarse oportunamente, la investigación de su causa es importante siempre.

   Este efecto positivo se observa cuando la temperatura corporal está entre 1.5 y 2.5 grados centígrados por arriba de la temperatura normal (que oscila entre 37 y 37.5 grados centígrados) (Brown, 1999).  Se ha intentado buscar ese mismo efecto a través del recurso de saunas, baños calientes y otros medios pero sin lograrlo, el aumento de la temperatura que provoca este efecto no es un aumento en la temperatura de la piel sino un aumento central, es decir, regulado en el hipotálamo en respuesta a mecanismos de tipo inflamatorio (citoquinas, prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos).

¿QUÉ EVIDENCIAS HAY AL RESPECTO?

Curran y colaboradores (2007) publicaron en Pediatrics un artículo titulado “Behavior Associated with fever in children with Autism Spectrum Disorders”.  Ellos estudiaron a 30 niños con autismo (entre 2 y 18 años) y las respuestas de 30 padres de niños de similares edades y con similares habilidades lingüísticas que los casos.

Pasaron “The aberrant Behavior Checklist” durante el episodio febril, nuevamente cuando el niño ya estaba asintomático y finalmente a los 7 días después que la fiebre había cesado.  Observaron mejoría en las subescalas de irritabilidad, hiperactividad, estereotipias y lenguaje.  También verificaron que estos cambios son transitorios.

Imagen de Congerdesign en Pixabay

POSIBLES EXPLICACIONES

   No se tiene certeza de la fisiología que hay detrás de estos cambios observados.  Diversas hipótesis se han formulado.

  • Incremento del flujo sanguíneo cerebral a causa de la vasodilatación inducida por la fiebre (Herbert MR, 2012)
  • Aceleración del metabolismo neuronal a causa de la fiebre (Kiyatkin EA, 2004)) por efecto de adrenalina y noradrenalina, esta última de manera principal. 
  • Liberación de glutamina por el músculo.  La glutamina es precursor en la síntesis de arginina y del óxido nítrico (Good, 2016).   La administración de glutamina se ha intentando como terapia en autismo logrando mejoría medible en algunos pocos casos.   Se sospecha que la glutamina tiene baja concentración en el cerebro de las personas con autismo y esto correlaciona con la disfunción que también se observa en el intestino de personas autistas (Good P, 2011). 
  • Cambios en los niveles de sodio.  Se considera que algunas personas autistas tienen cierto grado de hiponatremia leve persistente.  Esta hipótesis entrelaza el efecto de la taurina y la glutamina durante episodios febriles.  Los niveles de sodio tenderían a normalizarse durante episodios febriles y esto contribuiría a la estabilidad bioeléctrica de la membrana neuronal, correlacionando con la mejoría clínica que se ha reportado.
  • La taurina es un aminoácido con valores bajos en muestras de orina de algunos autistas.  La taurina es movilizada para regular la actividad del calcio en el citosol (interior de la célula)(Huxtble R, 1997).  Actúa también como una substancia osmótica que regula la cantidad de determinadas substancias a cada lado de la membrana celular.
  • Mehler y Purpura (Mehler, 2009) plantean una hipótesis interesante que correlaciona la fiebre y al autismo con el Locus Coeruleus.  El nombre de esta estructura (lugar azul) deriva de los gránulos de melanina que tiene en su estructura.  El Locus Coeruleus-Sistema Noradrenérgico se plantea están alterados en el autismo.  Está también relacionado en la termogénesis.  La mejora durante los episodios febriles hacen considerar un aspecto muy interesante y es que los sistemas se restablecen a su funcionalidad normal durante la fiebre, es decir están íntegros solamente que desregulados por factores genéticos, epigenéticos o ambientales. 

CONCLUSIONES

Tenemos un hecho observado, algunas posibles explicaciones y ahora esperemos que las investigaciones que se desarrollan nos indiquen si esto tiene o no una utilidad clínica.

BIBLIOGRAFÍA

Good P.  Do salt craving in children with autistic disorder reveal low blood depleting brain taurine and glutamine?  Medical Hypothesis 2011; 77: 1015-1021

Good P.  Simplifying study of feber’s dramatic relief of autism.  Clinical Nutrition ESPEN 2017; 17: 1-7

Herbert MR. Autism: the centrality of active pathophysiology and the shift from static to chronic dynamic encephalopathy. In: Chauhan A, Chauhan V, Brown T, editors. Autism: oxidative stress, inflammation and immune abnormalities.

Boca Raton, FL: Taylor & Francis/CRC Press; 2009. p. 343e87.

Huxtable R, Chubb J. Adrenergic stimulation of taurine transport by the heart.

Mehler MF, Purpura DP.  Autism, fever, epigenetics and the locus coeruleus.  Brain Research Review 2009; 59: 388-392.

Science 1977;198(4315):409e11.

Kiyatkin EA. Brain hyperthermia during physiological and pathological conditions: causes, mechanisms, and functional implications. Curr Neurovasc Res 2004;1:77e90.

3 Comments

  1. Me parece que hay que observar màs, que los padres que tienen hijos con autismos esten pendientes de las conductas…y nosotros que trabajamos con ellos tener una referencia màs…

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