INCLUSIÓN: actuemos mientras nos formamos e informamos para ello.

Al momento de escribir esta nota pienso en algunas personas, admirables todas. Primero en la profesora Enma García de Tecuaco (Santa Rosa) con sus experiencias inclusivas que han brotado del corazón, sin suficientes recursos económicos y materiales ella ha emprendido iniciativas para llevar a la escuela a niños con distintas discapacidades y ofrecerles un entorno escolar de aprendizaje. También en Angela Corredor que nos recuerda que mientras discutimos cuestiones de términos y aspectos puramente técnicos, hay muchos maestros llevando adelante experiencias inclusivas exitosas sin tanta palabrería. En Edelrous A. Crocker que ha visto salir adelante esas experiencias inclusivas en su trabajo rural, ella ha podido verificar como personas sin conocimiento de todo el discurso metodológico, político y filosófico de la inclusión, la están viviendo en sus escuelas cada día en lugares en donde no imaginaríamos que ocurre. La profesora Eliisa Mazariegos y equipo docente, emprendieron un proyecto de inclusión escolar y luego laboral, sus iniciativas les han llevado a fundar una panadería inclusiva en la que chicos aprenden un oficio y bien aprendido, soy testigo de ello porque he visto el trabajo y me he deleitado con algunos de sus productos. Y finalmente en Rigoberto Casasola que fue de casa en casa en su municipio, El Jícaro (El Progreso) a sacar del anonimato a niños con discapacidades profundas para hacerlos visibles a la sociedad y escolarizarles de alguna forma, todos en su municipio y municipios vecinos son conscientes de esta realidad necesaria de abordar.

No podía dejar de mencionarles, pero hay muchos más.

La inclusión demanda de muchas cosas, una de ellas es formación. Pero no puede esperar a que estemos plenamente formados porque ese es un proceso de nunca terminar, nos lleva la vida. Así que mientras aprendemos es necesario emprender iniciativas inclusivas que surgen del corazón complementada con la intuición y el sentido común, poco a poco se irá agregando la necesaria documentación técnica.
Aunque lo técnico va tan despacio que ni siquiera tenemos un concepto claro de lo que este término significa.

En realidad yo quería en esta nota referir a los lectores al informe Warnock, nombrado así en honor a la coordinadora del equipo que lo elaboró: Mary Warnock. El título del extenso documento es “SPECIAL EDUCATION NEEDS. REPORT OF THE COMMITTEE OF HANDICAPPED CHILDREN AND YOUNG PEOPLE”.

Dibujo de DArkWorkX en Pixabay

Al anotar, en el párrafo anterior, la palabra “extenso” no quiero ahuyentar a los lectores. Con más de 400 páginas de información que resultan lectura necesaria para cualquier persona involucrada profundamente en el tema de inclusión escolar, una lectura que resulta agradable. Además, es el primer documento técnico (en lo que yo sé) dedicado a este tema (1978).

Por ahora me referiré a la presentación del documento que hace Mary Warnock señalando los puntos relevantes del mismo:
1. La visión de la inclusión necesita extenderse más allá de lo relacionado con los servicios educativos.
2. Es necesario tener en cuenta los aspectos médicos relacionados con la discapacidad.
3. Es necesario tener en cuenta los aspectos sociales relacionados con la discapacidad.
4. La visión de diferentes profesionales contribuye a la investigación y al desarrollo.
5. Hace mención a la contribución de los padres y el conocimiento de las necesidades de los padres.
6. Existen muchas limitaciones económicas.
7. Las recomendaciones que se formulen deben ser realistas.
8. Los recursos existentes deben utilizarse pero se requiere de la asignación de recursos sustanciales.
9. Es necesario establecer prioridades.
10. Las propuestas deben formularse con visión de corto, mediano y largo plazo.
11. Existirán diferencias de opiniones pero todas son importantes.

Es evidente que a 40 años de este informe seguimos sin atender a la recomendaciones que se pueden concluir de la primera página del documento.

Estamos queriendo hacer de la escuela un lugar inclusivo pero sin realizar importantes transformaciones en la sociedad. La escuela, en buena parte, refleja la sociedad a la que pertenece. No es posible cargar sobre la escuela la responsabilidad exclusiva de la inclusión cuando esta es una responsabilidad de la sociedad entera.

Termino con un texto de Sonia Jiménez que me parece muy acertado:

“La inclusión no es asunto exclusivo de los colegios privados y escuelas públicas, no nos equivoquemos. Tomamos la escuela como un modelo social ya que reúne la diversidad y que se supone debería tener el ambiente óptimo para propiciar la convivencia sana entre los niños. En muchos centros educativos es así pero en otros no. Antes de llegar a la escuela los niños aprenden de sus padres a relacionarse con otros. Una educación en valores y respeto al prójimo es el principio del fin de la exclusión. El proceso para generar cambios sociales transita de manera casi imperceptible cuando se trata de inclusión, pero eso no significa que no ocurre. Tenemos que seguir esforzándonos en cambiar la realidad en que vivimos mostrando respeto y empatía por el otro; procurando siempre el desarrollo individual tanto como el colectivo.

No deberíamos hablar de inclusión educativa sin antes poner en práctica la inclusión social de manera natural, no forzada sino como una costumbre. Esta debe gestarse en el núcleo familiar y trasladarse a la cuadra en que vives, barrio, pueblo o comunidad. La sociedad debe prepararse y estar dispuesta a derribar las barreras actitudinales que dificultan la convivencia con sus semejantes, tener claro que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones; por lo tanto se supone que también las mismas oportunidades, y, eso en pleno siglo XXI no es aún posible. Existe una gran brecha entre la población con discapacidad o en vulnerabilidad social y el resto de la sociedad.” (Sonia Jiménez)

CONCLUSIÓN: necesitamos formarnos en inclusión, mientras lo hacemos también es necesario emprender acciones concretas. Si se puede como queda claramente demostrado en muchas experiencias, si el corazón quiere el cerebro se torna creativo y surgirán ideas muy útiles.


Pero la inclusión no es responsabilidad exclusiva de la escuela, ni siquiera la inclusión educativa. Es una responsabilidad de la sociedad entera.

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