NEGATIVA A TRABAJAR EN EL AULA. No siempre es porque no quieren, a veces no pueden.

Foto de Mohamed-Hassan en Pixabay.

   El “no querer trabajar” algunas veces es la expresión de petición de ayuda o auxilio por parte de un estudiante.  El problema es que lo está haciendo ver de una forma no apropiada, no aceptada socialmente dentro del aula, pero a lo mejor es la única forma que conoce para hacerlo ver, la que le ha resultado eficaz porque nadie se ha detenido para descifrar su mensaje, entenderle y enseñarle las formas correctas de hacerlo.

   La mala conducta dentro del aula no se da “porque si”, siempre tiene una explicación, siempre comunica y necesita ser entendida en su contexto.  El docente con su experiencia y madurez debe analizar las expresiones que observa y extraer de ellas el significado real, que siempre lo tienen.

   Recibí una queja en relación a un chico que “no quería trabajar”.  Le llamé para hablar con él.  Es un muchacho grandote, fuerte, alegre, inquieto, listo pero con baja productividad en el aula, además su proceder impactaba en el resto de miembros de su salón de clases (maestros incluidos). 

  • ¿Qué es lo que te pasa?  – Le pregunté.
  • A mi nada – respondió.
  • Pero no trabajas y no dejas trabajar.  ¿Te está costando, verdad?
  • Si.

   Y no le ofrecí quitarle el trabajo, tampoco reducirlo, todo lo contrario en realidad.  Y el chico lo aceptó, ya había experimentado esa metodología ofrecida el año anterior.  Pero el hecho que quiero resaltar es que él aceptó esa forma de trabajar y su intención no era evadir el trabajo, era decir que le estaba costando.

   Lo que interpretamos como mala conducta es, algunas veces, el clamor desesperado de ayuda que los chicos lanzan con la esperanza que alguien comprenda y por lo menos les lance un salvavidas.

¿POR QUÉ NO QUIEREN TRABAJAR?

   Muchas razones existen, pero acá quiero dejar algunas para que las podamos considerar:

  1. Porque tienen una dificultad de base que les hace más dura o más compleja la tarea.  Por ejemplo problemas en el aprendizaje de la lectura no detectados, TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad e Impulsividad), problemas sensoriales (vista y oído, los más comunes), situaciones emocionales de diverso tipo, etc.
  2. Porque la tarea supera sus posibilidades y se le está exigiendo que la complete sin ofrecerle los apoyos suficientes.
  3. Porque no ha entendido el trabajo que debe realizar.
  4. Porque las normas de convivencia no le han sido explicadas con claridad y tampoco se le ha ayudado a comprender el sentido de las mismas.
  5. Porque quiere llamar nuestra atención, necesita recibir afecto y palabras de motivación.
  6. Porque necesita otra modalidad de trabajo.  Se le tiene sentado e inmóvil, cuando su cuerpo demanda movimiento.
  7. Porque no hemos logrado captar su atención, la motivación externa no es adecuada y no ha logrado desarrollar adecuadamente los mecanismos de motivación interna.
  8. Etc.

¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN?

   La solución pasa por la pedagogía del amor: entender, comprender y ayudar.  Las sanciones o los castigos difícilmente resolverán estas situaciones.  La solución en estos casos no suele estar dentro de las posibilidades de los chicos, sin involucramiento del adulto (profesor) encontrar respuestas parece un poco complejo.
La solución pasa por el docente, atento todo el tiempo, descifrando los mensajes encriptados que a veces nos mandan, con la mente y el corazón abiertos todo el tiempo.

“Antes de Educar, se ama”.

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