AUDÍFONOS EN LUGAR DE FÁRMACOS. Una posibilidad interesante.

EL CHICO DE LOS AUDÍFONOS: DE PATITO FEO A CISNE HERMOSO.

   Cuando el chico llegó al colegio en el que trabajo traía un historial de adecuado rendimiento académico pero con dificultades conductuales.  No le conocía en persona aunque si tenía relación con su familia y tenía información sobre sus antecedentes escolares.  Iniciaron las clases y me agradó descubrir que toda la información que había recibido no correspondía en absoluto al chico maravilloso, agradable, encantador y cariñoso que ahora tenía en el salón de clases.  Creo que hicimos un vínculo afectivo inmediato.  Siempre cargaba, colgando del cuello, audífonos de esos que cubren toda la oreja y escuchaba música todo el tiempo que podía durante el recreo.  No había necesidad de ponerse los audífonos, era tal el volumen que se podía escuchar perfectamente aún a un metro de distancia.

   Cada día me sorprendía porque yo era receptor de un trato muy afectuoso y la aceptación de la autoridad se daba sin ninguna fisura.  Este no era el chico del que me habían hablado, para nada.  Y en una oportunidad me comentó algo: cuando yo escucho música me concentro mejor y estoy más tranquilo.  El comentario venía casi como una solicitud para poder hacerlo dentro del salón de clases, algo que se presentaba como un asunto complejo a pesar de ser tan simple.  La música ambiental no surtía el mismo efecto, tenía que ser a través de los audífonos.  Personalmente aquello no me sorprendió en absoluto considerando la presencia de Trastornos de Integración Sensorial, la necesidad de concentrarse para la distinción figura-fondo (sonido-ruido) y su importancia, la experiencia de otras personas diagnosticadas con TDAH que mejoran al recibir algún estímulo sensorial específico (táctil, propioceptivo, sonoro, etc.), así que decidí emprender un experimento con el acuerdo del chico y el desacuerdo de varios profesores.

   Notifiqué a los profesores que el estudiante tenía mi autorización para colocarse uno de los audífonos, pero no los dos para no quedar completamente aislado de toda la comunicación verbal que ocurre en un salón de clases.   La oposición apareció desde distintos frentes.  Otros estudiantes reclamaron la misma opción, sin embargo comprendieron que esto tenía un sentido muy concreto y no insistieron más en el tema (bueno, es un decir porque si seguían buscando la posibilidad de contar ellos también con ese privilegio, solamente que en su caso no tenía un sentido terapéutico específico o al menos demostrado). 

   El resultado fue evidente desde un inicio y se conservó a lo largo del año.  Calificaciones muy buenas.  Nada extraordinario con su conducta, la normal de un adolescente de 15 años.  Integración al grupo extraordinaria.  TDAH ni señales, un poco distraído si pero sin deterioro académico y/o social, en consecuencia sin elementos para formular un diagnóstico.  Un audífono fue su medicina.

¿QUÉ ES EL TDAH?

   El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad e Impulsividad) es un Trastorno del Neurodesarrollo que afecta entre 3 y 7% de la población en edad escolar, es persistente aunque con el tiempo las personas aprenden a funcionar de mejor forma en su contexto, la prevalencia en la población adulta es de 2 a 3%.  Se caracteriza por presentar manifestaciones de dificultades atencionales, conducta hiperactivo-impulsiva, que resultan persistentes (al menos 6 meses), sus signos iniciales se observan en la etapa inicial del desarrollo (primeros seis años) aunque los criterios actuales dan una edad de corte de los 12 años, no puede ser explicado por otra condición o trastorno y provocan deterioro en el rendimiento académico o laboral y en el rendimiento social.

EL TRATAMIENTO DEL TDAH NO SOLAMENTE SE REFIERE A FÁRMACOS

   Siempre que hablamos de tratar a alguien con TDAH se piensa en la administración de fármacos.  No es así.  Los fármacos son parte del tratamiento y muy importante a pesar de la oposición que a ellos se presenta en redes sociales y en otros medios electrónicos, su eficacia es indudable y lo que aportan a la calidad de vida de muchas personas con TDAH es impresionante.  No siempre se necesitan, eso es claro.  También es claro que hay muchos niños y adolescentes sobrediagnósticados y en consecuencia medicados sin necesidad. 

   El tratamiento farmacológico es el que por si solo da más resultados, una cuestión difícil de admitir pero real.  Sin embargo no es suficiente la administración de fármacos como única alternativa de abordaje y en algunos casos puede prescindirse de ellos, además algunos niños o adolescentes no los toleran, su costo es alto, muchas veces no son cubiertos por los seguros o no están incluidos dentro de los fármacos que provee la seguridad social.  Esto ha abierto campo a investigar otro tipo de intervenciones.

  En todo caso es importante indicar que el tratamiento más efectivo en el TDAH es el que combina diversos aspectos:

  • Estructura en casa
  • Estructura en el centro escolar
  • Apoyos dentro del aula y adecuaciones curriculares si fuese necesario
  • Sana y balanceada alimentación
  • Tiempo apropiado de sueño
  • Práctica deportiva
  • Administración apropiada del tiempo de ocio
  • Educación a los padres, maestros y otros adultos involucrados
  • Apoyos farmacológicos

   En resumen, tratar a una persona con TDAH va mucho más allá de la administración de medicamentos.  Es penoso ver que en algunos casos a esto se reduce el abordaje y eso no es justo, tampoco correcto.

RUIDO BLANCO COMO OPCIÓN DE TRATAMIENTO

   Definir ruido blanco no resulta fácil.  He leído varias definiciones y me resultan muy complejas pero están bastante bien explicadas en Wikipedia (ya sé que a algunos no les gusta esta fuente de información, yo la considero buena y accesible dependiendo del tema) que combino con la definición de un artículo de Theunissen (2005).  Algunos elementos aparecen en la misma:

  • Es llamado ruido blanco o sonido blanco
  • Es una señala aleatoria pero las señales no se correlacionan.  Ocurren a una gran variedad de frecuencias que suenan a intensidad constante.
  • Su señal espectral de potencia es plana, contiene todas las frecuencias y todas ellas en la misma potencia.

   El ruido blanco hace que el nivel de umbral auditivo alcance su velocidad máxima de manera que actúa como un sonido de fondo y otros estímulos son menos capaces de activar la corteza cerebral (BBC, 2017).  Se ha investigado su beneficio en sueño; se viene a mi mente el sonido que produce la lluvia en techos de lámina, aquel ruido tiene un efecto relajante tremendo con el que resulta muy placentero dormir a pesar de lo intenso de la tormenta.  También se ha investigado en relación a lenguaje y funcionamiento ejecutivo (atención, memoria de trabajo y otras), pero son investigaciones limitadas en número de sujetos y tampoco son abundantes, sin embargo se presenta como un campo interesante.

   No quiero decir que el chico de la historia escuchase ruido blanco (o a lo mejor sí porque no he hecho un análisis de las frecuencias que escucha) en su audífono, además solo puede colocarse uno en tanto el otro está abierto al ambiente general del aula.  Tan solo quiero decir que en su caso el “ruido” contribuye a mejorar su rendimiento atencional y en consecuencia su rendimiento académico, bien valdría la pena intentarlo con alguno de nuestros estudiantes.

BIBLIOGRAFÍA

BBC (2017).  Que es el ruido blanco y cuán efectivo puede ser para ayudarte a dormir.  Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-40637592

Theunissen FE, Elie JE.  Neural processing of natural sound.  Nature Reviews in Neuroscience 2014; 15 (6): 355-366.

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